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Reportaje sobre la venta ilegal de gasolina en tlapalerías.

Utilizan botellas, envases de plástico y mangueras para abastecer a los motociclistas, automovilistas o choferes de transporte público. En menos de cinco minutos, se concreta la compra-venta irregular de gasolina en las colonias Tlacoyaque y San Bartolo, Ameyalco, en la delegación Álvaro Obregón en la Ciudad de México.

"Le venden la cantidad que quiera, tiene que llevar su garrafón y el litro cuesta 21 pesos. Llevan su garrafoncito o les prestan ahí un garrafón para echarlo directo a su carro", cuenta un chofer de transporte público que transita en la zona.

Tlapalerías, talleres mecánicos, e incluso puestos de dulces, esconden este negocio. Algunos vecinos aseguran que llevan 20 años realizando esta actividad.

"Esas personas ya lo tienen bien adaptado porque tienen un embudo con su manguera larga con el fin de que ese proceso se haga muy rápido para que no sea visto por la gente", narra un vecino.

No importa el horario, desde la siete de la mañana y hasta las 11 de la noche, se puede encontrar, casi en cada esquina el combustible.

UNO TV realizó un recorrido por la zona, para contabilizar cuántos negocios de este tipo existen. En sólo un kilómetro, se contabilizaron cuatro locales irregulares.

A pesar de que estos negocios venden la gasolina a un precio superior del que se exhibe en las gasolineras, algunos de los habitantes aseguran que este negocio es común debido a que la gasolinera más cercana se encuentra a 30 minutos de distancia.

"Las gasolineras más cercanas están bien lejos. Una queda hasta Santa Fe y la otra queda hasta Periférico. En cuestión de tiempo y de gasto de gasolina, por subir y bajar, le sale más caro moverse a las gasolineras que irse a surtir ahí", comenta un vecino.

Todos los locales que se visitaron durante el recorrido cuentan con tarifas establecidas; algunos vecinos aseguran que además de gasolina, también puede comprarse diésel.

"Son huachicoleros modernos porque realmente tienen sus precios, ni uno da más barato ni otro, y bueno, ahí sí son litros exactos, sí son litros de a litro pero es irregular. Yo he escuchado que venden diésel también ahí en San Bartolo", explican.

El riesgo, argumentan, es constante, pues escuelas y casas se encuentran rodeadas por estos locales.

"Ponen en riesgo a las personas que van pasando, en ciertas horas siguen vendiendo a pesar de que es horario de escuela y que hay mucha gente en los alrededores, lo siguen haciendo", explican.

Por lo que Tlacoyaque y San Bartolo, Ameyalco, son una bomba de tiempo para sus habitantes.

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